ROBERTO ARMENDÁRIZ: El deseo de triunfar en el rejoneo

 

29-10-2007 NOÁIN, PAMPLONA (NAVARRA)

El joven rejoneador navarro Roberto Armendáriz es la viva imagen de la ilusión y el esfuerzo necesario para triunfar en el mundo del toro. Nacido el 16 de Julio de 1985 en Noáin, una localidad a las afueras de Pamplona, desde pequeño comenzó a mostrar sus dotes y habilidades a los lomos de un caballo.

Sus padres le regalaron su primer caballo, Camarón, y desde entonces se han hecho inseparables. Juntos han ido aprendiendo este duro y sacrificado oficio que es el rejoneo, y ahora, con una cuadra bien formada y más experiencia a sus espaldas, Armendáriz desea continuar con su exitoso final de temporada y comenzar, poco a poco, a incluirse en carteles de mayor relevancia. Sin embargo no tiene prisa, sabe que para llegar a ser una figura hay que trabajar día a día. Todo llegará a su debido tiempo.

De momento, y desde que en 2002 hiciera su primer paseíllo, ha rejoneado en un total de 127 corridas, y ha cortado nada menos que 259 orejas y 24 rabos. Además este año cumplió uno de sus sueños: torear en Pamplona en San Fermín. Desgraciadamente la tarde no salió como él esperaba, los nervios le jugaron una mala pasada y el mal rato que pasó le dejó tocado varios días. Por fortuna consiguió reponerse y ha finalizado la temporada con nota alta. Prueba de ello es que la Asociación de la Prensa de Pamplona le ha premiado como el triunfador de la temporada en la Comunidad Foral, ya que de los doce paseíllos que ha realizado en esta tierra diez se han saldado con la puerta grande.

Hemos visitado al jinete navarro en su finca, para hablar con él y ver cómo entrena un día cualquiera dentro de la temporada taurina. Esto es lo que nos ha contado:

 

-Roberto en primer lugar muchas felicidades por el reciente premio de la Asociación de la Prensa de Pamplona, que te reconoce como el triunfador de la temporada taurina navarra. ¿Qué se siente al recibir premios como éste?

Se siente mucha satisfacción, porque después de lo mal que empezó la temporada en Pamplona, el ver que la prensa te reconoce la labor que has realizado en el resto de festejos que he toreado en Navarra, te da una enorme alegría. Se ve que han valorado lo que ha venido después, no sólo lo malo sino también lo bueno.

Además te da un empujón a nivel nacional porque la gente le da mucha importancia a este trofeo, y es una manera de que las personas que no me hayan visto tengan más interés en ponerme en sus plazas o en saber algo de mí.

-¿Cuánto tiempo llevas en este mundo del caballo y el rejoneo?

En el caballo prácticamente toda la vida, empecé desde muy pequeño, con unos 4 años, con un pony que compró mi padre para tener aquí en la finca. Después ya fui creciendo y pasé a tener mi primer caballo, que es Camarón, y luego ya ha sido una vida unida a los caballos. Yo siempre he tenido esta afición al caballo, montando en varios clubs hípicos, y ya de ahí cuando quería tomármelo un poco más en serio y aprender más profundo fui a Olite a casa de Ángel Equísoain, que fue rejoneador, con el que perfeccioné un poco más la equitación y empecé con él los primeros pasos en el toreo a caballo.

-¿Cuál fue la primera corrida en la que actuaste? ¿Cómo la recuerdas?

Fue un 17 de agosto de 2002, en Cervatos de la Cueza (Palencia), y fue una tarde muy bonita porque era la primera que toreaba. Vas con mucha emoción pero también con muchas dudas en la cabeza, y la verdad es que fue la cosa bastante bien. Conseguí cortar dos orejas, y aunque no fueran orejas de peso como pueden ser las de Madrid o las de Pamplona, es una forma de coger ánimo, ganas e ilusión.

-Los comienzos nunca son fáciles, ¿qué es lo que más te ha costado para llegar hasta aquí?

Una cosa que es muy importante es que la familia te apoye, de tener entregados a todos, padre, madre, y a mi hermano, en el tema de llevar todo el papeleo y como mozo de espadas. Es una labor que no se ve y que es muy importante. Hay que tener en cuenta que es un oficio de mucho trabajo, de dedicarle muchas horas. También es costoso conseguir una buena cuadra, que yo creo que más o menos ya la tengo consolidada, y es ahora cuando empiezas a recoger los frutos de todo lo que has trabajado antes.

-Tener tan cerca a alguien como Pablo Hermoso de Mendoza debe ser muy importante…

A mí me ha ayudado mucho, en cuanto a técnica del toreo, en cuanto a llevar su nombre por las plazas de España y Francia… La gente te recibe de otra manera, se te abren más las puertas y quieras que no te miran con otros ojos, con el ojo de que estás en casa del maestro, todo el mundo sabe quién es, y te tienen mucho más respeto.

-¿Es tu modelo a seguir?

Sí, por supuesto, es mi espejo y es la clase de torero que a mí me gusta.

-Acabas de concluir la temporada, ¿Qué balance haces?

Creo que ha sido una temporada importante, porque a pesar de haber tenido ese principio que fue tan malo, no solo por la mala tarde de Pamplona, sino también por la pérdida de dos caballos, fueron muchas cosas las que pusieron todo muy cuesta arriba, y la verdad que poco a poco he sido capaz de recuperarme de ese bache, y acabar a un buen nivel. De media temporada a aquí he toreado con muchísima regularidad y me ha salido todo muy bien en casi todas las plazas en las que he estado. Lo más importante creo que ha sido ser capaz de remontar ese bache tan grande que tuve.

-Hablando de Pamplona, ¿Qué sentiste al hacer el paseíllo?

Fue algo muy bonito, pero que luego se me emborronó. Ya desde el paseíllo el caballo no funcionó bien, no sé si me notó nervioso, pero se asustó muchísimo, con los caballos de los alguacilillos, con los capotes… ya desde ahí la cosa fue regular. Pero bueno, es una primera impresión muy bonita, aunque luego se me fue estropeando poco a poco, pero no deja de ser una buena sensación.

-¿México entra en tus planes a medio plazo?

No, de momento no, ni lo tengo en la cabeza. Sí que es un paso que con el tiempo me gustaría dar, para tener una experiencia más en mi vida. Pero bueno ahora es algo que no tengo en mente.

-¿Cómo definirías tu concepto de toreo a caballo?

Creo que es un toreo clásico, de frente, de poder a poder. Dejando que el toro tenga su punto de presencia y de importancia en la plaza. Dejarlo que se luzca, que la lidia no sea sólo basada en el caballo. Un toreo puro, de verdad, que se vea que están el caballo y el toro y que sin tener que hacer alardes de doma y mucho espectáculo se pueda torear bien al toro.

-¿Qué necesita un caballo para destacar en cada tercio?

En primer lugar un caballo de salida necesita ser ágil, que sea capaz de doblarse con facilidad y meterse en los riñones del toro sin tener que correr en línea recta. Además debe ser un caballo que te deje tiempo para ver el sitio donde poner el rejón, que cuando tú haces la reunión no sea cruzarse a la carrera, que no pase de largo, que sea capaz de poner los pechos y dejarte ver el sitio donde clavar. Tú debes sentir como si se ralentizara la cosa, para que veas dónde clavar el rejón y no se te vaya ni trasero ni hacia los lados.

Por su parte el de banderillas tiene que ser un caballo artista, que tenga su personalidad, que en un momento determinado sea capaz de resolver por sus facultades, que se deje llevar y que sea capaz de dar un tirón al toro para ponerlo en los medios y cambiarlo de terrenos.

El del último tercio tiene que ser un caballo con mucho valor, con mucho temple, que sea capaz de pasar por el sitio despacio, lo mismo que el de salida, para que te deje meter el rejón de muerte correctamente. En este caso es aún más importante, ya que son 70 cm. lo que hay que meter, no es como la banderilla o el rejón, que aunque pase rápido puedes dejarlo puesto.

-¿Qué caballos tienes para cada uno de ellos?

De salida tengo a Piropo y Linchu, en banderillas están Polvorilla, Ranchero, Camarón, Caganchín, Curioso y Barquillero, y para el tercio de muerte está un hijo de Nativo. Además estoy preparando dos caballos más, uno es hijo de Chicuelo, que creo que va a ser muy bueno en banderillas, y otro más para el tercio de muerte.

-¿Cuáles son tus caballos estrella?

Este año las faenas que más han marcado las han protagonizado sobre todo Polvorilla y Ranchero, han sido los caballos clave.

-¿Qué corrida recuerdas con más cariño? ¿Y la que menos?

 Yo creo que la más bonita de todas ha sido la de Corella de este año, porque compartí cartel con el maestro (Hermoso de Mendoza) y además salimos los dos a hombros. Fue una imagen que me quedó para el recuerdo, la salida de Pablo y mía por la Puerta Grande. En cambio, la que peor lo he pasado de mi vida ha sido la de Pamplona, aparte de por lo mal que salieron las cosas, por lo que aquello significó. Era televisada, Pamplona… toda tu vida esperando ese momento para que se estropee de esa manera.

-Un deseo para la próxima temporada.

 Deseo ser capaz de por lo menos mantener el nivel con el que he terminado esta temporada, e intentar mejorarlo. Y si llega la oportunidad de torear en algún sitio importante, que salgan las cosas bien.

 

Desde Feriadesanfermin.com agradecemos a Roberto Armendáriz su amabilidad a la hora de atendernos, y le deseamos que tenga suerte la próxima temporada y que sus ganas y esfuerzo se vean reflejadas en la inclusión de carteles importantes.

 

Demostración de poderío en Nativo

Polvorilla, la estrella de la cuadra

El caballero navarro

Entrenando con el carretón...

...y con una vaca brava

Curioso

Caganchín, hijo del mítico Cagancho

El futuro de la cuadra

Camarón, el más mimado

Barquillero, hermano de Polvorilla

Ajustando la cabezada

El rejoneador con Linchu...

...uno de sus caballos de salida

La comunicación entre ellos es vital

Dispuesto a clavar un rejón

a lomos de Piropo

Después de trabajar toca una ducha

Armendáriz espera continuar la racha de este año

Roberto con Fermín Bohórquez en Ejea de los Caballeros

Dando una merecida vuelta al ruedo